domingo, 12 de diciembre de 2010



El dispositivo de la imagen
por: Gisela Sarmiento

 La imagen elegida lleva el nombre “The Cloven Bunny” (el conejito partido) es una pintura al oleo sobre lienzo con medidas exactas de 4.25” x 3.5” pulgadas, terminada en el 2003 por Marc Ryden; esta obra de arte está dentro de la serie de cuadros miniatura que tituló el autor “blood”(sangre) y describe simplemente como pinturas miniatura de miedo y pesar.
La elección de este autor estadounidense contemporáneo, no fue primeramente por su reconocimiento mundial, ni por lo conocido de su imagen, saltándome un poco las consignas, me tentaba el hecho de dar muestra de esta imagen y su complejidad misma.
 Plasma virtuosamente una modernidad exagerada, un estilo distinto, que para muchos no llegaría a ser más que un dibujo animado, una caricatura de terror; pero esta representación de la realidad, de una manera mucho más redonda,  mas macabra  e irónica, hace que sus cuadros sean tan llamativos, y tan poco comunes por su estética poco usual. Sí, esos trazos de niños inocentes combinados con la sangre y la simbología de la carne, estalla en un movimiento irreconocible, una vanguardia inexistente, es simplemente la meticulosa, delicada y ridícula realidad.
Para mí no se puede llamar surrealismo tampoco neo surrealismo, es simplemente una burla a la humanidad, pero para contemplar más que una base anterior del surrealismo, es una innovación estelar de poder fusionar todo lo que nadie querría ver, todo lo que sería aterrador, lo que todos niegan, haciendo que con ese toque de ternura en sus ojos, esa piel tersa y suave de todos sus personajes sea aun siendo bruta, una obra de arte. 
 podemos empezar el análisis con el espacio plástico de la imagen, pero primeramente es importante mencionar que lo único que se ve en el cuadro es una niña, con un vestido muy tierno un cara adorable y un lazo rojo en su cabello. Acostada en el suelo, al lado de un pequeño conejo de peluche partido a la mitad, que parece desangrarse un fondo sencillo y un marco dorado que rodea aquel ovalo.
 Poniendo como primer término la composición; a pesar de que la imagen es ovalada conserva la composición clásica con la proporción aurea, ubicando la fuerza en su mayoría hacia tercio derecho, pero si nos fijamos bien, la cabeza de la niña, y el corte del conejo están en una ubicación totalmente centrada, aun así, la percepción nos lleva hacia la derecha, por el vacio que hay en  el tercio izquierdo.
En cuanto al contraste y la luminosidad, es claro que la parte superior de la pintura tiene el mayor contraste con aquel cabello  rojizo y el lazo rojo de nuestro personaje, que llega a separar la cara de de la niña dando un efecto casi como una imagen separada del fondo que después unió nuestro autor, pero bajando lentamente el tono se suaviza, la luz parece apuntar al corte del conejo, y esta se diluye en degrade hacia los costados sin perder el rojo que destaca sobre el blanco. Ryden siempre usa una gama de colores muy característicos, los pasteles arman su mundo, los rojos son el toque caótico dentro de aquel universo extraño.
La textura del fondo, el paso del claro al oscuro revela su técnica, al mostrarnos una textura tan particular como la del oleo, aun así siempre sus cuadros, y los personajes dentro de ellos son un tanto confusos en cuanto a su técnica, puesto que a primera vista el cuadro es tan suavizado que se siente hecho o manipulado por programas de computadora.
Todo lo que mencione anteriormente hace parte de la dimensión  espacial, pero hay una subdivisión de la misma, el espacio del espectador. El espectador común no suele darse cuenta de las indicaciones, de la comunicación del autor de forma indirecta por la manera de mostrar su obra, en ese caso puntual es muy fácil percibir  lo que quiere el autor al pintar aquellas obras tan pequeñas,  como muestra la segunda imagen, los cuadros están colgados a la altura de un niño, como si ellos fueran los espectadores importantes en aquella exhibición, al fin y al cabo sus protagonistas puntuales también son niños, los cuadros pequeños acercan al espectador a la obra, puntuando más detalle que si esta fuese de mayor amplitud. El acercamiento, el ponerse en el lugar de los niños, a la altura de ellos hace dar un mensaje muy coherente con sus dibujos.
Más allá de la altura y el tamaño se encuentra el marco, como todos los marcos este también posee una función visual, que resalta el contenido y da una un estilo delicado que acompaña las pequeñas pinceladas, también tiene una función económica al demostrar su  valor con el color dorado, que no precisa su material, pero da mucho más prestigio a la codiciada obra.
 En ese caso el marco es una parte importante del cuadro puesto que a diferencia de muchos otros cuadros, que no suelen hacer referencia a su marco especifico, si no se habla del original; en cambio todas las imágenes y copias de difusión de la misma poseen este singular marco, ósea podemos decir que pasa a hacer  casi de la pintura, parte de todos los espectadores y no exclusivamente del que va a verlo donde este está expuesto el original. 
Una vez explicada la dimensión espacial hacemos un salto al tiempo, esa dimensión dividida en dos, el tiempo de la imagen y el tiempo del espectador. El tiempo de la imagen es muy difícil de percibir en  esta obra, puesto que su fondo es solo un juego de luz y sombra, no se refleja ninguna imagen, nada que pueda contextualizar la obra, pero si se puede hablar de una imagen no temporalizada, fija, única, pero que no tiene implícito una fecha o una época. Aun así se puede deducir más que por materiales, por estilo, porque no encaja en ninguna vanguardia clásica, porque es algo posterior, algo novedoso, es la única percepción del tiempo un tanto subjetiva.
Y entrando a la subjetividad y en el tiempo del espectador podemos decir precisamente que como todas las pinturas  el tiempo es ilimitado, depende cuanto baste para el observador, aparentemente las figuras están completas, no deja mucho a la imaginación, pero si al sentido, así que el tiempo vuelve a ser indefinido.
Por último en su dimensión simbólica ideología se encuentra la significancia de que la imagen a analizar sea auratica con valor cultual, lo cual hace que el espectadora pesar de lo acongojado y sorprendido que puede estar al ver la pieza original, puede desarrollar el análisis de la imagen, el hecho de sentir que el autor 
estuvo ahí antes que él, dando aquellas pinceladas que valen oro y que se encuentran cercanas a el observador, además por reacción a esta angustia hace que le dé más importancia a la obra, alineando  su punto de vista.
(Hiperimagen de creación propia, con imágenes de archivo)
 la idea de la creación de esta hiperimagen era proponer  y defender mi concepto inicial al transformar la imagen tierna e ingenua, solo cambiando aquellos dibujos del estilo tan particular de Ryden por unas imágenes reales humanas, dejando toques irreales, como la sangre y el tamaño de la cabeza de la niña que en esta interpretación se muestra más adulta, conserve el mismo tamaño original, marco y fondo( la mujer la saque de una foto en tributo a la misma obra y el conejo es un verdadero cadáver de conejo sin piel); Esta obra reformada, se ve mucho mas macabra que la anterior, la sangre que parece salir al marco hace  que aun den menos ganas de quedarse a los detalles. Realidad cruda, con decoración y estilo.
para concluir se puede decir que las fusiones del dispositivo de la imagen  levantan y resaltan conceptos que en este caso se identificaron individualmente, siendo mucho más profundos por si solos, en un conjunto no es usual percibir  todo lo complejo de la imagen pero con las subdivisión de todos los dispositivos que menciona Aumont los conceptos complejos se desglosan dando sustento a la obra.
en cuanto a la imagen elegida en sí misma, se puede decir que esta produjo gran sensación de planeamiento, de querer significar en todos los aspectos cosas únicas; fue una imagen muy grata de analizar, con manifestaciones claras en todas sus dimensiones, en cuanto a la circulación, ya que no es una de las más conocidas, se puede decir que “hay que buscar para encontrar”, que no todo lo que se conoce es lo predilecto, ni mucho menos el mejor arte, por medio del sentido de artistas que cada uno lleva dentro, la emotividad escogerá por si sola lo que hace mover el alma, y para mi, este gran oxímoron como lo es “the cloven bunny”, hiso placentera mi mente al dejar volar un poco más que mi imaginación.




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