lunes, 7 de febrero de 2011

POEMA "Solo por ti"


Solo por ti

Siendo tu, mi dios supremo rey de los amores y maestro de el caos…
vienes hoy a declararte jefe de mis penumbras y amo de mis versos…
dando así la razón de mi existir entendiendo como el desorden se forma en las nubes con el revoloteo placido de los sonidos huecos
así creyendo en ti como mi amigo.. Llegas a ser el dueño de mi vida
Siempre e deseado que tu ,mi única salvación navegues en mis brazos
y busques en mi cuerpo aquella llave perdida de la verdad obsoleta..
Aquella luz cegadora que dispara a muerte a cuanto hombre desista…
aquella vista maldita de el trono de hierro
aquel amor maligno que me lleva a acercarme a mi dueño…
tu mi ángel dorado mi perverso amor... Me llevas hasta el arco iris de la desesperación para caer al vacío de nuevo…inútil e ingenua…Vacía de lagrimas muero y revivo solo por ti..

30 abr. 08 maria Gisela Sarmiento malditamente enamorada.

CUENTO

Todos ignoraron esa sombra aclarecida en tan lucido día redondo, la carne de una luz caminaba en pastizales ajenos sumiéndose entre arboledas dinámicas que con el viento aguardaban salidas, ahora era un monstruo aterrador con dientes afilados, al principio era solo un perro, de vez en cuando un conejo, poco después la pasividad de el, lo arriesgaba a un corte de entrañas.
El sol aguardaba aun tras las montañas y el verde se desvanecía lento en la tierra, una ventisca se aproximaba en el cuadrilátero del desafío, el miedo atacaba de nuevo, las venas se veían menos como si se escondiesen, como si la masa se hiciera fuerte e inflada, la agonía sobrenatural de la vista bordaba de nuevo la noche.
Del cielo los destellos comunes, la iluminación no era escasa, los dientes emergieron de aquella brisa, la transformación marcaba la vigilia viscosa de tan agobiante sentimiento, matices identificaban el peligro verdes degradados en los ojos.
Antes solía dormir, las brisas y el rocío eran sus sentidos, era inevitable contrastar los días pasivos de observar el cielo y de matices naranjas y cafés en su alma.
Ese día soñó que no volvería a despertarse viendo aquellos dientes, que Esta vez no soñaría el peligro y las sombras serian su respaldo.
Pero debajo de las sombras yacía aquella criatura callada que bailaba en días grises cuyos despojos blanqueaban el verde de los filos de el suelo.
De nuevo los sueños fallaron, pero el agua que brotaba de ella seria el aviso para erradicar al baile de aquel “tigre”.

Esa fue una noche de vigilia, la somnolencia atacaba, hallábase un sol opaco y un frío plano, la deformación del monstruo inundo de incertidumbre, uno de sus dientes cayo al suelo, su ojo escurrido ahora hacia remplazo a su diente, no por mucho tiempo sus cejas se quedaron en su lugar, y su cara se desgarraba poco a poco, como si fuese una vela se derretía su forma, su masa colapsaba en hojas naranjas, cafés, amarillas…era otoño.